INTROVISION/ La Búsqueda de una Oscuridad Perdida

«Thasaidon, señor de los siete infiernos

En donde habita la Serpiente única,

Con espirales que se extienden de abismo a abismo

A través del fuego y la oscuridad del infinito;

Thasaidon, sol de los cielos inferiores,

Tu antiguo mal nunca muere,

Pues sí, tus sombríos fulgores destellan

Sobre mundos sumergidos que no tienen nombres,

El corazón del hombre te corona, aún reinante,

A pesar de las blasfemias de los falsos nigromantes.»

[La Canción de Xeethra]

 

  Existe un extraño grial que contiene la sangre que corre por las venas de almas de fuego: la oscuridad. Su búsqueda ha correspondido a través de los eones a los caballeros que se han sentado alrededor de la mesa redonda, cuya circunferencia es trazada por las constelaciones que emiten radiaciones que superan la banda violeta del espectro electromagnético. La búsqueda de esa oscuridad perdida en los recónditos rincones de cada ser, adopta múltiples formas que se escenifican sobre las tablas de un espacio-tiempo hechizado por la voluntad del alma guerrera.

  Partiendo desde las Montañas Mikrasias, en el extremo oriental del reino antiguo de Cincor, el cabrero Xeethra inició la búsqueda de ese prístino y primordial grial. En su caso, la búsqueda adoptó la forma del viaje de reconquista de una antigua vida pasada en la que reinó sobre el reino de Caliz, ubicado a los pies del sol naciente, con el nombre de Rey Amero, hijo de Eldamaque. Pero como lo expresan los versos extraídos de «Los Testamentos de Carnamagos» con los que su divina majestad, Klarkash-Ton, coronó la crónica de este hecho futuro, la búsqueda sigue un curso trazado por poderes externos:

«Sutiles y variadas son las redes del Demonio, quien sigue a sus elegidos desde el nacimiento hasta la muerte y de la muerte al nacimiento, a través de muchas vidas.»

  Y es que dichas redes caen sobre los vacilantes sentimientos que nos poseen ante la responsabilidad de asumir nuestro arquetipo espiritual con sus luces y sus sombras. Xeethra emprendió el viaje hacia el reino donde gobernó en una vida pasada luego de haber probado el jugo sanguinolento de las frutas del jardín encantado de Thasaidon; del cual decían remotas leyendas, florecía de vez en cuando entre los riscos de las Montañas Mikrasias. Pornos, su tío, no pudo disuadirlo de que él no era más que un simple cabrero hijo de su fenecida hermana Askli, ya que el esplendor de esa vida pasada sopló sobre su mente tejiendo imágenes de una aromática opulencia que contrastaba con la miseria presente que le rodeaba, entre la cual la sentencia de Pornos sonaba a una petición de limosna: «Has sido hechizado por la fruta del Demonio… La locura será el corcel sobre el que cabalgará tu mente en busca de ese oscuro sueño que se niega a beber de la leche fresca de cabra y del queso extraído de ella que aquí posees; sino que pretende sentarse delante de mesas reales cargadas de banquetes condimentados con las especias de épocas tan mágicas como las leyendas a las que pertenecen. De manera que corre pues en busca de esa oscuridad, y apura el grial dentro del cual reposa con el mismo placer con el cual tu boca mordió la fruta de Thasaidon».

  Así que Xeethra emprendió la búsqueda de ese Santo Grial para almas de fuego. Los aldeanos de Cith lo vieron pasar por sus polvorientas calles reclamando su nueva identidad como Rey Amero; también la vociferó entre las interminables viñas de Zhel, así como en Istanam, la de muchas ciudades; sobre las nieves otoñales de las montañas de Ymorth y los salobres desiertos de Dhir; y finalmente, en la lejana ciudad de Sha-Karad, en donde se enteró por unos vendedores de amuletos de Ustaim, que su reino se encontraba a varios cientos de millas más allá de Sha-Karad, bajo el sol oriental.

  Sí, sutiles y variadas son las redes del Demonio… Redes que en el caso de Xeethra, habían caído sobre la evocación de una vida pasada. En otros seres, esa búsqueda de la oscuridad perdida, que se presentaba tan esplendorosa en los recuerdos de Xeethra, puede adoptar otras formas, como la de consagrarse a la expresión de una creatividad evocadora de las edades mágicas, como sucedió en el caso de Clark Ashton Smith, cuya evocación de Zothique el último continente, fue una de las muchas manifestaciones externas que adopto su búsqueda interior de la oscuridad perdida. Y la búsqueda de Xeethra, no lo olvidemos, se desarrolla en Zothique, pues él es un habitante de nuestro amado continente sobre el que Smith sopló aliento de vida para que deviniera en un símbolo de esa búsqueda, azarosa en muchas ocasiones, de la oscuridad perdida. En verdad, la búsqueda de Xeethra no era la de su vida pasada en la que reinó desde la ciudad de Shathair, bajo el nombre de Amero, sino de su arquetipo espiritual, que a todas luces encarnaba la energía demoniaca de Thasaidon y su estirpe.

   Al llegar al reino de Caliz y su capital Shathair, Xeethra sólo encontró ruinas adornadas por hiedras, moho, yerbas y decadencia en general; en medio de las cuales su amado palacio se derrumbaba bajo la fulminante indiferencia del tiempo, olvidado por todos, excepto de la población de leprosos que habían buscado refugio entre sus derruidas paredes. No había reino, fuera de la nigromancia de Thasaidon que podía recrearlo para él si le prometía su alma. Pero como le dijo el emisario: «Aún hay más por decir, no has recordado tu antigua vida totalmente, sino aquellos años que corresponden a tu juventud presente. Viviendo nuevamente como Amero, quizás lamente tu realeza con el tiempo; y si tal pesar ha de vencerte, conduciéndote a que olvides tus deberes de monarca, entonces, toda la nigromancia finalizará y se desvanecerá como vapor». «¡Qué así sea!»,  exclamó Xeethra. Pero en verdad, su deseo no estuvo a la altura de su realidad, y tal como se lo profetizó el emisario, los deberes y responsabilidades de un rey lo abrumaron, hasta que el Rey Amero anheló desembarazarse de tales pesares y vivir una vida libre de ellos.

  En un mismo instante del presente, Xeethra vivió sus dos vidas cuando el hechizo se deshizo gracias a la magia de un cabrero flautista que tocó una melodía que le recreó en su mente la vida sencilla de los pastores. Xeethra ya no era Xeethra o el Rey Amero, sino que era un ser en el que anidaban ambas identidades y una terrible verdad: la de no haber sido capaz de enfrentarse a los desafíos de las diferentes condiciones de vida disponibles a su alma. Pero incluso esto no es más que un detalle superficial, pues Xeethra triunfó en la búsqueda de su oscuridad perdida. Al perder su pacto con Thasaidon, su alma pasó a ser posesión de este, o más bien, regresó a su hogar original: pues la red que Thasaidon arrojó sobre su ser en calidad de elegido, desde la prestidigitación del jardín encantado, donde comió de su fruta, hasta la evocación de su vida pasada, no fue más que un mapa de ruta que lo guio hasta el descubrimiento de su oscuridad perdida. Pues Xeethra, el cabrero, no es el Rey Amero, ni el Rey Amero, Xeethra, sino un alma abismal. Xeethra quiso que su alma fuera inmediatamente entregada a Thasaidon, en virtud de su incumplimiento del contrato. Pero el emisario le dejo ver que ese no era el propósito de Thasaidon:

«No hay necesidad de tomar tu alma. Permanece aquí con los leprosos, o regresa a Pornos y sus cabras, como quieras; eso importa poco. En todo tiempo y en todo espacio, tu alma habrá de ser parte del oscuro reino de Thasaidon.»

  ¡Qué así sea!, le corresponde exclamar a cada uno de los miembros de este Blogzine de las cosas que no son pero que debería ser, Zothique The Last Continent. Y pensar que al igual que Xeethra, nosotros también andamos en busca de nuestra oscuridad perdida. Para asegurar nuestro éxito, lo mismo que él, decidimos emprenderla en el continente de Zothique, tierra bendita que por su propia naturaleza es el refugio de todas las oscuridades que se han perdido en el devenir cósmico. Claro, no andamos solos, pues nos acompañan nuestros Hermanos  Fanáticos, almas de fuego hambrientas por arder sobre la oscuridad que sostiene toda realidad. Ahora veamos que tipo de oscuridad habremos de encontrar en la edición del mes de julio.

  En la página del lunes 8, nuestra galería mensual de Neosapiens iniciará la Tercera Temporada, dedicada a los artistas pulp. Huelga decir que esta temporada es una mina de oscuridades encontradas, pertenecientes todas ellas a la Era Pulp, punto temporal donde se puso en marcha todo aquello que está simbolizado en este Blogzine. Markus E. Goth será el curador de esta exposición; a través de cuyas imágenes los guiará con un artículo titulado: «Leo Morey: Imaginación Más Allá de este Mundo».

  En la página del miércoles 10, de nuestra sección Runes Sanguinis, se hará de conocimiento público una oscuridad encontrada… y esto literalmente. Pues una nueva joya literaria de Clark Ashton Smith dejará de ser inédita —o estar perdida— en español. Su título: «La Metamorfosis de la Tierra». Luego de haber leído esta historia, me pregunto si el fenómeno climático conocido como «El Niño» no será de origen extraterrestre. Bueno, ya no les doy más pistas, no vaya a ser que los reptilianos se fijen en mí.

  Nos despedimos con la esperanza de que cada uno de los zothiqueanos encuentre su oscuridad perdida, al igual que su compatriota, Xeethra. Descuiden, eso no es un imposible, no mientras fijemos nuestro tercer ojo en el horizonte que realmente importa. Y para recordarles cual es, aquí les va esto… El horizonte de los murciélagos es más lejano que el de las águilas.

Odilius Vlak

Jefe de Redacción.

                                                                                     

 

Anuncios

2 comentarios en “INTROVISION/ La Búsqueda de una Oscuridad Perdida

  1. Claro Gonzalo… Y esa luz algunas veces es verdosa, como la de una mítica esmeralda que antaño fungía como el tercer ojo de una entidad de la cual emanaba una gran luz, gracias a la oscuridad que habitaba y habita en su interior.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s