IMAGINARIAM R.I.Z / Homo, Metum, Fabulas et Machinationes – Por Markus Edjical Goth

«Siempre existirá un número determinado de personas que tenga enorme curiosidad por el espacio exterior desconocido, y un deseo ardiente por escapar del encierro de lo común y lo real, para vagar por regiones encantadas llenas de aventura y posibilidades infinitas a la que solo los sueños pueden acercarse».

H.P. LOVECRAFT, Notes On Writing Weird Fiction.

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En un principio se hizo la luz… finalizada la tarde, los rayos de un sol abrazador se fueron apagando para dar paso a los misterios de la noche; dentro de todo ese ambiente natural, una raza primitiva, comenzaría a ser el arquitecto de lo imaginario dando forma a lo desconocido mediante la representación de signos y símbolos. Imaginémonos ahora ese maravilloso instante, esa chispa mental incendiaria; una amalgama de miedo y excitación  que produciría en nuestros primeros habitantes, el intentar descifrar ese algo superior que se extendía en todo su alrededor y, ¡EUREKA!, las primeras maquinaciones de una mente en su estado evolutivo que retenía la película natural de una realidad misteriosa, expulsada desde su cerebro para dar origen a la creencia de lo inexplicable.

«Un Prometeo ha llegado, trayendo consigo la luz del conocimiento»

La odisea de entender lo que escapaba de su comprensión, se impuso al sentimiento de pavor y de miedo; convirtiéndose en una experiencia limitada   curiosidad—, para dar origen al razonamiento y la inventiva; un pensamiento primitivo en estado de gestación y con escasas nociones surgía de una serie de reacciones en cadena impresiones físicasdando como resultado la interpretación maravillosa de lo extraño, lo fantástico, mitológico, alegórico y sus leyendas; sin olvidar sus ensoñaciones y pesadillas. ¿Y acaso, no fue el fuego físico uno de sus principales protagonistas? es evidente que esa tecnología de la naturaleza  contribuyo a sus descubridores a darle un poder, una magia deslumbrante que sometería a otras tribus menos afortunadas imponiéndoles una nueva creencia de lo divino. Pero a pesar de esas luchas constantes por la sobrevivencia del más acto; un ser nómada se establece en terreno fértil, llevando consigo toda esa experiencia fantástica,  transmutada en una serie de ritos y alegorías religiosas; convertidas  en la dualidad cósmica del bien y el mal.

«La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido».

Así escribe H.P. Lovecraft  en su ensayo «El horror en la literatura», para darnos a entender esa amalgama que existe entre lo desconocido, lo bello, el horror y lo fantástico; un jardín de las delicias, que como la pintura de Hieronymus Bosch, nos desconcierta y desnuda, mostrándonos AD Infinitum, la línea interminable de un pensamiento Paradisiaco-infernal que cada segundo desborda lo imposible en las diversas manifestaciones creativas del artista. Y no ha sido para menos, ya las primeras civilizaciones hablaban de ciudades fantásticas, paisajes exóticos, entidades maravillosas, y el mito divino de seres superiores más allá de este mundo, que depositaron su simiente en una tierra virgen dominada por los elementos naturales. En pocas palabras, nuestra fantasía es el Big Bang de un génesis que trajo como respuesta las inquietudes de un Adán que pide a su creador una compañera, y una Eva que tentada por la serpiente interior de su deseo, convierte a su pareja en cómplice del pecado original.

¿Qué tan explorado han sido los misterios de la noche en nuestro folklore? ¿Por qué su resultado es tan impactante? El miedo y lo imaginario, han sido un principio determinante en el folklore popular; desde la concepción de la vida, nos hemos alimentado de tradiciones y mitos, legadas de generación en generación. El rescate de esas tradiciones populares, ha puesto en nuestras manos un mapa cultural muy vasto de la diferentes sociedades a través del tiempo, dejando en su haber, obras imprescindibles de la imaginería humana que nos muestran  la epopeya de un ser biológico que quiere trascender hacia lo divino. Pero, en el principio fue la oscuridad… y no la luz, si, la oscuridad de unos ojos cerrados a los grandes enigmas de la naturaleza, que al llegar a la evolución de un razonamiento consciente se convierte en un iniciado, preparándose para  entender los misterios de la noche. El proceso de madurez de ese realismo cósmico, nos llega a través de siglos posteriores por mentes iluminadas, siendo la máxima inspiración del nivel deseado entre lo real e irreal; esos soñadores milenarios así nos hemos permitido llamarles se sirvieron de los signos, símbolos, imagen y la palabra escrita para exteriorizar sus grandes inquietudes, sin embargo, a pesar de la semejanza marcada del mito-religión y, la búsqueda de un rescate de la cultura clásica grecolatina; se ponía en riesgo el sagrado dogma de una “Fe” pujante que se extendía por toda la Europa medieval; Hombres y mujeres de una consciencia más abierta serian perseguidos, torturados y condenados a la hoguera por un oscurantismo religioso que se veía bajo la amenaza de nuevos niveles de pensamientos. Paralelamente, una diferencia más trascendental y mística rodeaba a la cultura de Oriente, ofreciéndoles una transmutación del hombre y su entorno natural.

«Daemones, maleficas et lamia».

Los demonios, las brujas, el hombre lobo, los descarnados de la noche, las entidades vampíricas, las hadas, y todo el folklore popular que conglomeran estereotipos tradicionales, son productos de un miedo especulativo expulsado de la psiquis humana; ya nuestra imaginación ha pasado por los horrores de niveles infernales, hemos sido guiados de la mano por el poeta latino Virgilio en un tours de altas temperaturas manifestado por situaciones absurdas y satíricas de una «Divina Comedia» del poeta italiano Dante Alighieri (1265-1321),  y continuamos nuestro viaje espectral en la barca de un cansado y barbado Caronte en épocas más futuras  con la Narrativa Gótica (1765-1820); el cuervo, alza su vuelo bajo la voz acusadora de un «Nunca más» expresado en las letras de Edgar Allan Poe (1809-1849), seguido posteriormente, por los extraños misterios de «El Gran Dios Pan» del escritor Arthur Machen (1863-1947), terminando esta travesía, en una mirada impactante nada halagüeña, desnudándose la eternidad de una conspiración cósmica, cuya divinidades arquetípicas han sido condenadas al sueño letárgico por la tinta de un tímido escritor de Providence. Pero, la curiosidad de lo que esta mas allá de nuestra compresión sigue intacta, y las preguntas y sus temores siempre estarán arraigadas en la memoria de un enigmático ser humano; todo este infatigable caminar de la humanidad, nos demuestra que cada día continuaremos completando esa línea imaginaria de dimensiones desconocidas; futuras generaciones saldrán a la caza de nuevos descubrimientos fuera de nuestra atmosfera; un abanico de mitos vendrá con elementos refrescantes y  encontraremos  nuevas experiencias de ese universo misterioso, tal vez, ya no veremos ese misterio universal con los ojos de quienes nacieron en un espacio interior de la forma, sino que seremos parte de ese todo, contemplando todas sus aristas.  El enigma de la noche se nos presenta diariamente y, todavía nos asombramos absorto de su belleza cósmica; por un instante, nuestra herencia genética se activa sumergiéndonos en el tiempo; provocando una reacción en cadena de personajes y situaciones fantásticas,  en esos segundos, empezamos a imaginar, maquinar y descubrir, a llegar al estado del origen… al principio…. Machinationes Nocte.

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